1. Los grupos: sus formas y sus dinámicas sociales

1.4. Las minorías activas: un modelo para estudiar los grupos

1.4.2. Las minorías activas

Después de sus trabajos pioneros sobre representaciones sociales o su historia humana de la naturaleza, Moscovici dedicó su atención a estudiar un tema que resultaba importante y crucial en esos momentos: el papel de los grupos minoritarios en la influencia social de gran calado. La afirmación común en ese momento era suponer que las mayorías consiguen sus propósitos de manera más certera y que las pequeñas formaciones grupales eran secundarias en este proceso. Moscovici plantea una idea que resulta clave al poner en circulación la hipótesis de que los grupos pequeños, las minorías consiguen más cambio e influencia social mediante el uso de varias estrategias que impactan a largo plazo en la transformación social. Las describiremos:

  • Las minorías buscan la generación del conflicto como estrategia central. Es decir, van a contracorriente con las posiciones mayoritarias que se expresan socialmente y, a diferencia de las mayorías, que buscan la conformidad y el acuerdo sin mayores debates, las minorías procuran a toda costa la réplica a todas las normas sociales imperantes, a sus discursos de justificación y a la posición acomodaticia de las multitudes que tienden a la homogeneidad.
  • Las minorías buscan asumir posiciones heterodoxas. Es decir, su estrategia formula discursos y formas de vida que no son las convencionales y, de hecho, que tienden a escenarios utópicos como telón de fondo de la transformación social.
  • Las minorías asumen una posición antisistema, pero son nómicas. Es decir, las minorías tienen objetivos claros y con motivación más que suficiente para generar alternativas que produzcan un conflicto necesario entre la mayoría y la minoría.

Con esas variables como ejes de acción, las minorías buscan la visibilización de las incongruencias colectivas para someterlas a la discusión. En definitiva, al conflicto. En términos de dinámica social implica que las mayorías ortodoxas se ven interpeladas y provocadas por pequeños grupos que se muestran dispuestos a contrariar la opinión común o lo que se da por sentado, y mediante su posición consistente consiguen que se ponga en marcha un movimiento de negociación que involucra a las mayorías.

Una de las aportaciones interesantes de Moscovici para explicar cómo se consigue ese alto grado de influencia social es lo que denomina como estilos de comportamiento: las minorías mantienen un grado alto de consistencia en las propuestas que sostienen y a lo largo del tiempo en un proceso diacrónico, por lo que se instala en la opinión mayoritaria una agenda de temas y consideraciones nuevas sobre lo social que deberán terminar en un proceso de ajuste y negociación. Para conseguirlo, la minoría activa desdobla una segunda forma de estilo de comportamiento que se caracteriza por la flexibilidad, por la posibilidad de confrontar discursos y llegar a acuerdos nuevos.

Tabla 5. Estilos de comportamiento minoritario según Moscovici

Tener conciencia de la relación que existe entre el estado interior y los signos externos que ellos utilizan. La certeza se manifiesta por el tono afirmativo, confiado, etc.
Utilizar señales de modo sistemático y consistente a fin de evitar un malentendido por parte del receptor.
Conservar las mismas relaciones en el comportamiento y las significaciones a lo largo de una interacción.

Fuente: basada en Moscovici, 1996, p. 140.

Una de las afirmaciones de este modelo teórico señala que las minorías consiguen efectos de influencia y cambio social a largo plazo, mientras que el consenso alcanzado por las mayorías es puntual e incluso coyuntural. Para explicarlo, Moscovici recurre a la metáfora de la conversión: a pesar de que el discurso mayoritario parezca prevalecer de manera homogénea, a largo plazo se van sumando sectores amplios a las afirmaciones de la minoría y la convicción es más profunda, íntima y transformadora.

Por estas consideraciones, entendemos que el modelo de las minorías activas es muy pertinente para comprender cómo operan los grupos, en el entendido de que la grupalidad no consiste en el seguimiento de una ley externa encarnada en un liderazgo, sino en la dinámica interna y consistente de todos los y las integrantes del grupo y que actúan como vectores de transformación por su estilo consistente de comportamiento, por su convicción cuasi religiosa.

Para desplegar estas acepciones, estudiaremos algunos grupos significativos enfatizando en su forma (su morfología) y en cómo operan (su dinámica). Cabe señalar que no agotaremos todas las posibles formas de los grupos porque no es la apuesta de este escrito, sino que buscamos una formulación más didáctica para que quienes estudien estos temas sean capaces de caracterizar las formas de los grupos y su dinámica de acción.

Tabla 6. Claves del fenómeno de conversión

Primero Segundo Tercero
Optar por una posición propia visible. Tratar de crear y de sostener un conflicto con la mayoría ahí donde la mayor parte se siente normalmente tentada a evitarlo. Comportarse de modo consistente, significando el carácter irrevocable de la opción, de una parte, y el rechazo del compromiso en lo esencial, de otra.

Fuente: basada en Moscovici, 1996, p. 264.