1. Los grupos: sus formas y sus dinámicas sociales

1.4. Las minorías activas: un modelo para estudiar los grupos

1.4.3. Los grupos de clase: sindicatos y cooperativas

Comenzaremos por caracterizar a ciertos grupos que se definen por el concepto clásico de clase social. Obviamente, perduran desde una tradición de la economía política marxista que procuró explicar los cambios sociales mediante la idea de clase social obrera y que le llamó proletariado porque afirmaba que su valor económico y social radicaba en su capacidad de reproducción, es decir, en tener prole o descendencia y que el sistema socioeconómico se mantuviera a lo largo del tiempo.

Hablemos de dos tipos de grupos de clase: los sindicatos y las cooperativas.

Los sindicatos operan con una forma de comportamiento colectivo basado en la idea del trabajo asalariado, la reivindicación de los derechos y las obligaciones vinculadas de manera gremial a un sector específico. Como sabemos, los sindicatos se agrupan mediante la adhesión de miembros, la asunción de unos principios y un discurso concreto que tiene que ver con la defensa y promoción de intereses laborales frente a un empleador (aunque la idea de sindicato se ha convertido también en elemento de grupalidad para sectores no directamente vinculados con el empleo, como los sindicatos de estudiantes, o de alquiler, etc.). También como estrategia de identificación grupal con una simbología representada en unas siglas, colores y lemas particulares. Esta identificación grupal de corte minoritario es un motor de transformación e influencia social porque pone sobre la mesa las condiciones concretas de un sector de la población que labora en un sector determinado y que busca sus reivindicaciones de manera crítica y con tono conflictivo.

Así es como se forman originalmente los sindicatos para conseguir la transformación. Subrayamos lo de «originalmente» porque, como se sabe, todos los procesos de transformación colectiva comienzan con minorías activas que poco a poco se van burocratizando hasta convertirse en instituciones. En ese momento, el proceso inicial de influencia minoritaria comienza a desvanecerse y opera como una forma más de lo convencional, de lo homogéneo. La dinámica constituida a lo largo de ese proceso termina en el anquilosamiento y, justo ahí, lo conveniente es generar una nueva disidencia minoritaria al interior de esa organización o institución. O algo mucho mejor: formar otro sindicato nuevo y recuperar la tesitura que una minoría activa debe conservar mediante los estilos de comportamiento.

Las cooperativas son asociaciones autónomas de personas voluntarias y en donde la gestión y gobierno dependen de los acuerdos de las personas integrantes o socias. Son grupos que comienzan con una idea seminal que pretende la colaboración y el apoyo mutuo, como diría Piotr Kropotkin y que recoge Dean Spade en su libro Apoyo mutuo. Construir solidaridad en sociedades en crisis. No surgen como entidades superorganizadas, sino como minorías que muestran una consistencia y una convicción que entusiasma a quienes se incorporan paulatinamente. Pueden mostrar tendencia hacia la producción de satisfactores básicos (alimentos, ropa, comercialización, reciclaje tecnológico, crédito, enseñanza, etc.) y convertirse en una especie de gran laboratorio autónomo. También pueden las cooperativas optar por el consumo y organizarse para conseguir los satisfactores directamente con los productores a menor precio, con mayor calidad.

Esta forma de grupo ejerce una crítica al modelo capitalista industrial que quiere mantener a la mayoría en el papel de meros consumidores o consumidoras, sin injerencia en los procesos productivos. Al apostar por la acción colectiva asociada en pequeños grupos introduce el germen de la resistencia y de la alternativa. «Otro mundo es posible», formula como frase la consistencia de su actuación como grupo y como minoría activa que transforma las condiciones socioeconómicas de un momento determinado. A la postre, su valor radica en la producción de un conflicto entre formas de vida y la posibilidad de que las mayorías vean que otras alternativas son susceptibles de ser vividas. A largo plazo, como ocurre siempre con el modelo de las minorías activas, consiguen la conversión de más y más gente.