1. Los grupos: sus formas y sus dinámicas sociales

1.4. Las minorías activas: un modelo para estudiar los grupos

1.4.5. Los grupos de arte: vanguardias y artistas urbanos

El arte siempre ha sido un surtidor de ejemplos para la acción colectiva y la transformación social. Cada uno de los personajes implicados ha tenido una influencia social indudable. Es el caso de los grupos de arte, los grupos de artistas vinculados con un propósito o un manifiesto que suelen denominarse con el término vanguardia. Para ejemplificar en este texto algunas de ellas, tomaremos ejemplos del siglo XX y XXI para caracterizar estos grupos de artistas, su dinámica y su influencia social en tanto que minorías activas.

Para el caso de las vanguardias queremos reconocer a tres de ellas que explicarán la enorme presencia activa de los artistas en la urbe. Así, podemos mencionar a los grupos futuristas, los dadaístas, la Bauhaus, por citar solo tres. El grupo de los futuristas nació en Italia a principios del siglo XX con una consigna sencilla y potente: la crítica del arte tradicional y sus cánones estéticos. Al ser un grupo combativo, la provocación se instaló como su seña de identidad. Dos ejemplos de esto: la afirmación de que la locomotora y los automóviles tenían más belleza que cualquier pintura o escultura almacenada en un museo. O la creación de máquinas de música para hacer ruido como forma también aceptable de la música (la creó Luigi Russolo y se llamaba intonarumori). En suma, la adoración de la máquina como una forma del arte futuro (de ahí su nombre).

Figura 3. Umberto Boccioni, Dinamismo de un ciclista, 1913. Museo Guggenheim de Venecia.
Fuente: Wikimedia.

En cuanto a los dadaístas, surgidos en Zurich en 1916 en el Cabaret Voltaire, su propuesta grupal proponía una crítica feroz al arte positivista, el de museo, con sus cánones de belleza y su ortodoxia. Solían montar acciones artísticas llenas de improvisación, con un claro elemento distorsionador y rompedor de los criterios clásicos del arte, con actitudes burlonas y escandalosas, con todo lo irracional y absurdo. De hecho, está claro que son los precursores de todas las acciones y happenings que se instalarían en el arte del siglo XX. Su influencia minoritaria es reconocible un siglo después.

Figura 4. Marcel Duchamp, Fuente, 1917. Fotografía de Alfred Stieglitz.
Fuente: Wikimedia.

La Bauhaus fue una escuela de artes y oficios que comenzó Walter Gropius en Weimar en 1919 transformando las tareas y normas convencionales de la arquitectura, el diseño, la artesanía, la danza y el teatro. En la escuela se cursaban todas las artes en una sola propuesta de creación, al margen de disciplinas y con la convicción de que cualquier artista debería dominar todos los oficios como un artesano. De hecho, es la pionera en el siglo XX de todas las escuelas de artes y oficios que asumen como propuesta la reivindicación de la belleza y de la funcionalidad en cada uno de los objetos producidos (sillas, muebles, edificios, tapices, danzas y espectáculos, aparatos domésticos). Su influencia como grupo ha sido tan poderosa que todo el mundo tendrá en su hogar u oficina alguno de los objetos diseñados y producidos con su inspiración: cafeteras, sillones, butacas, lámparas, ceniceros, sacacorchos, abrelatas, tazas, camas, etc. Como grupo minoritario son representativos de cómo se consigue una influencia social transformadora que perdura durante décadas.

Figura 5. Marcel Breuer y Marcel Bouvier, Silla Wassily, 1926
Fuente: Wikimedia.

Con esa tradición de las vanguardias artísticas podemos reconocer a los artistas urbanos como auténticos continuadores de esa tradición de grupos en minoría que consiguen cambiar la sociedad. Mencionaremos, a modo de ejemplo, a dos tipos de grupos de artistas urbanos: los que se han dedicado a la performance y la acción fuera de los museos, y los que ahora se aglutinan con el nombre de hip hop.

En el primer caso, los artistas urbanos llevan su arte a la calle y la radicalidad de su propuesta estriba en considerar que los museos y galerías son depósitos anticuados que otorgan el aura de arte a cualquier objeto contenido en ellos y con un claro tono mercantil y especulativo (¿en cuánto se vende un cuadro de Van Gogh o una lata de excremento, la llamada Mierda de Artista, de Piero Manzoni?). Así, la creación artística les parece que debe salir de los muros de esos establecimientos y convertirse en acción viva, en actuación directa. Tanto las performances como los happenings son acciones en donde los grupos de artistas intervienen en el espacio público de calles y plazas para mostrar a la gente espectadora que el arte es la acción humana, más allá del objeto material creado: cuadro, escultura, partitura, libro, etc. De alguna forma son los inspiradores de todos los movimientos contestatarios y de protesta que hacen acción directa, okupación del espacio público, asambleas libertarias, entre otras.

Por lo que respecta a los colectivos denominados hip hop, hay que reconocerlos como los más visibles contemporáneamente como artistas de calle. Surgen en las calles y guetos de Estados Unidos por parte de afroamericanos y latinoamericanos. Los grupos dedicados a esta expresión suelen manejarse en cuatro grandes formas de trabajo artístico: el rap, o recitación oral cantada; el DJ como maestro de ceremonias (MC) musicales; el breaking dance, o danza callejera, caracterizada por el manejo del cuerpo, las contorsiones y una biomecánica corporal como de robot; o el grafiti como la expresión visual que tiene las paredes como sus lienzos para expresar un sinfín de críticas sociales, identitarias o de completa reivindicación política. En suma, los grupos hip hop constituyen una de las más sólidas influencias en el campo del arte, de la moda, de la música, de la reivindicación étnica y de género. Obviamente, dentro de estos grupos hay tendencias sociopolíticas de todo tipo, desde posiciones claramente de izquierda, hasta otras que pueden ser machistas o racistas. En todo caso, son grupos cuya influencia social minoritaria es completamente visible en cualquier calle de nuestro planeta.