2. Procesos colectivos y acción social

2.4. Los bulos, las fake news y el negacionismo como elementos de la acción colectiva

¿Es posible que el acontecimiento de un cometa de dimensiones astronómicas, el cual científicos expertos pronostican que chocará con la Tierra, no sea aceptado por un grupo de la mayoría de las personas del planeta?

Si bien se trata del argumento de una película ficcional (McKay, 2021), constituye un caso que ilustra los efectos del negacionismo y los bulos como elementos de la acción social contemporánea. Y es que, aunque pueda parecer paradójico, este tipo de acontecimientos forma parte de nuevos procesos colectivos que se estudian en la actualidad.

Un bulo, según el DRAE, se define como ‘una noticia falsa propalada con algún fin’ (Diccionario de la Real Academia Española, 2022). Aunque el término correcto en español sea este, desde hace pocos años es frecuente el empleo del anglicismo fake news (‘noticia falsa’), el cual se define como la divulgación de noticias falsas que provocan un peligroso círculo de desinformación (International Federation of Journalists, 2018).

En general, un bulo lo podemos entender como una información que se toma por verdadera (noticia, acontecimiento, evento, acción) sin una base objetiva o fundamentada por parte de un grupo de personas, las cuales llevan a cabo una acción como consecuencia de esta. Esta acción puede ser desde la simple difusión (en línea o fuera de línea) contribuyendo a su propagación por agentes sociales de relevancia social, hasta la organización colectiva con efectos nacionales o internacionales provocados por la extrema derecha política (como el episodio del asalto al Capitolio de Estados Unidos en 2021 o las manifestaciones virtuales en 2021 a causa de la noticia falsa reproducida por Jair Bolsonaro en Brasil que asoció la vacuna de la COVID-19 con el desarrollo del SIDA).

Como vimos en el apartado anterior, la masificación de tecnologías como internet o los algoritmos de las redes sociales ha contribuido a que sea muy fácil y rápido recibir y propagar este tipo de informaciones; muchas veces sin deberse a un apoyo explícito al contenido de la fake news por una mayoría de personas que lo reciben y promulgan, sino solamente a la falta de medios o habilidades para contrastar la noticia, su recepción reiterada y masiva -que provoca una falsa apariencia de verdad-, o una lectura superficial de la misma, sin analizar su procedencia, fuente o coherencia.

Es debido a este carácter masivo, de fácil propagación y de omnipresencia lo que hace que los bulos sean peligrosos a la hora de fomentar o movilizar creencias o acciones compartidas, con consecuencias principalmente para ciertos grupos minoritarios -inmigrantes, mujeres, niñas y niños, colectivos LGTBIQ+, anticapacitistas, asociaciones, instituciones u organizaciones, etc.- o, como ya vimos, hasta para el conjunto de la sociedad. Además, su rápida propagación en internet, y las condiciones de anonimidad y gran alcance que caracteriza a las redes sociales, dificulta rastrear su origen o el momento de su creación y, por tanto, combatir la desinformación que estas terminan por generar y que termina por sedimentarse como una verdad asumida por parte de la población.

Uno de los últimos acontecimientos sociales que ha estado plagado de bulos es la pandemia de COVID-19, que, desde principios de 2020, ha azotado a casi todos los países del mundo bajo el lema de «no es pandemia, es plandemia», el apoyo de personas populares que actuaron como líderes de movilizaciones negacionistas o reclamo por el derecho personal a la libertad. Durante el primer año de pandemia fueron frecuentes las manifestaciones de miles de personas que clamaban por terminar con las cuarentenas, los encierros en las casas o la obligatoriedad del uso de las mascarillas, a la vez que las UCI de muchos hospitales estaban desbordadas. Es en este momento que el fenómeno del negacionismo cobra popularidad, pero ¿qué es el negacionismo? ¿Cómo es posible que un bulo acabe por convocar manifestaciones en diversos países por un motivo de salud que ha matado a millones de personas en todo el mundo?

El negacionismo podemos entenderlo como un comportamiento colectivo que lleva a que un conjunto de personas niegue la existencia o los efectos de un determinado fenómeno avalado y comprobado objetiva y científicamente. El negacionismo abarca fenómenos como la emergencia climática o el holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, las vacunas frente a todo tipo de enfermedades, entre otros.

Si bien el negacionismo como objeto de investigaciones sociales es reciente, ya existen algunos estudios que apuntan a las razones del negacionismo como comportamiento colectivo, los cuales se enmarcan en una corriente de estudios clásicos que estudia las conspiraciones y los rumores como elementos de la acción social.

  • En primer lugar, el negacionismo se puede explicar por una necesidad de las personas de alejarse o no conectar con un evento traumático o doloroso a nivel personal y social. Qué duda cabe de la importancia histórica y mundial de un virus que ha provocado tantas muertes, como el VIH o la COVID-19, incertidumbre sobre nuestro futuro laboral, afectivo o social, provocando multitud de efectos psicológicos y emocionales directos e indirectos (depresión, ansiedad, aumento en el número de suicidios, etc.). En este sentido, el negacionismo emergería como una forma de no enfrentar el problema y así tratar (con mayor o menor éxito) de evitar las consecuencias mencionadas.
  • En segundo lugar, el negacionismo surge por la necesidad de un conjunto de personas de crear una identidad social compartida y que les diferencie de aquellos que sí creen en el fenómeno que estos niegan. En línea con los estudios sobre las conspiraciones y rumores (Douglas, Uscinski, Sutton et al., 2019), el negacionismo sería el resultado de la creencia de que las personas que niegan un fenómeno poseen un conocimiento verdadero, oculto y difícil de escudriñar para la mayoría de las personas (el otro grupo con el que no comparten identidad).
  • En una escala más sociológica y menos psicológica, el negacionismo puede explicarse por la falta de una estrategia estructural que permita a la sociedad combatir con eficacia las noticias falsas. Por ejemplo, el fracaso a la hora de comunicar una información objetiva por parte de las instituciones públicas, la falta de una estrategia educativa y cívica que permita a la ciudadanía los ciudadanos y ciudadanas discernir la información verdadera de la falsa, o la falta de medios y recursos a escala micro, meso y macro para establecer programas y proyectos de lucha contra los bulos y las fake news. Todas esas cuestiones, por ejemplo, fueron observadas desde el inicio durante la pandemia de la COVID-19.

Si bien es un fenómeno en estudio y que en los próximos años emergerán nuevas teorías y acontecimientos sobre los que explicar el negacionismo, debemos reconocer que todas estas explicaciones son herramientas que contribuyen a analizar el negacionismo desde diferentes frentes. Desde una posición afectiva, psicológica o más sociológica, todas ellas nos ofrecen elementos desde los que estudiar el negacionismo como elemento central de los procesos colectivos en la actualidad, de manera complementaria y simbiótica.