3.1. Primeras aproximaciones a la definición de los movimientos sociales
3.1.1. Introducción
La primera tarea que hay que realizar consiste en aclarar el concepto movimiento social. No hacerlo puede resultar peligroso. El de los movimientos sociales -dado el obvio interés mediático y político- es un concepto muy permeable y, por tanto, excesivamente abierto a distintas interpretaciones que llevan, no pocas veces, a desconciertos evidentes. A menudo se confunde el término con una acción colectiva, otras con una vanguardia cultural o, incluso, otras veces, con corrientes de opinión pública sin más.
A fin de evitar tales confusiones, proponemos una primera acotación de los movimientos sociales de la mano de científicos sociales de primera línea en el terreno objeto de estudio. En concreto, presentamos cinco ejemplos de definición de movimientos sociales, elaborados cada uno de ellos por autores que dedicaron una parte importante de su obra al estudio empírico y teórico de tales formas de agregación colectiva.
En la Psicología Social uno de los pioneros en la conceptualización de los movimientos sociales en la primera mitad del siglo XX fue Herbert Blumer. Blumer (en Buechler y Kurt Cylke, 1997, p. 81) los definió como:
«empresas colectivas que buscan establecer un nuevo orden de vida. Se inician en una condición de inquietud y obtienen su fuerza, por un lado, de la desafección con la forma de vida actual y, por otro lado, de los deseos y esperanzas de un nuevo esquema o sistema de vivir».
Ralph Turner y Lewis M. Killian, también psicólogos sociales, añadían que la acción colectiva, para equipararse a un movimiento social, debía tener continuidad durante un cierto tiempo. Así, según los dos autores (1972, p. 256) un movimiento social:
«es una colectividad actuando con alguna continuidad en el tiempo a fin de promover o resistir a un cambio en la sociedad o en un grupo».
La definición siguiente corresponde al sociólogo alemán Joachim Raschke. Recoge las aportaciones anteriores y aporta dos elementos que marcan la singularidad de los movimientos sociales: su baja especialización de roles y las formas variables de acción y organización que exhiben. En sus palabras (citado en Riechmann y Fernández, 2009, p. 60):
«un movimiento social es un agente colectivo movilizador que busca el objetivo de provocar, impedir o anular un cambio social fundamental, trabajando para ello con cierta continuidad, un alto nivel de integración simbólica y un nivel bajo de especialización de roles, valiéndose de formas de acción y organización variables».
La definición de Charles Tilly (1984) subraya otro aspecto destacado de los movimientos: la interacción que se produce entre ellos y las autoridades. Tilly dice:
«los movimientos reales son interacciones prolongadas entre las autoridades y los oponentes. En los movimientos sociales, diversos oponentes tratan de crear un actor coherente, o al menos su apariencia. Todavía más, los movimientos sociales reales siempre implican una conversación simbólicamente restringida entre múltiples actores, en la cual la habilidad para desarrollar símbolos y expresiones afecta significativamente el surgimiento de la interacción».
Manuel Castells, recogiendo las aportaciones de Alain Touraine, profundiza todavía más el aspecto sugerido por Tilly. Según Castells (1999), la interacción entre movimientos y autoridades tiene un impacto sobre la sociedad y sus instituciones; define a los movimientos sociales como:
«acciones colectivas conscientes, el impacto de las cuales tanto en caso de victoria como de derrota, transforma los valores y las instituciones de la sociedad».
Obviamente todas las definiciones citadas, además de correctas, se aportan unas a otras. Efectivamente, los movimientos sociales son empresas colectivas que «nacen de la insatisfacción con la forma actual de vivir», tienen una «vida larga», «se valen de formas de acción y organización variables», produciendo «interacciones prolongadas con las autoridades», «el impacto de las cuales, ganen o pierdan, transforma los valores y las instituciones de la sociedad». Con ellas, se avanzó bastante en lo que podría ser una definición compuesta de los movimientos sociales. Cabría, no obstante, añadir dos nuevos rasgos para aumentar la precisión.
En primer lugar, se deberían especificar «las formas de acción variables». Es cierto, con Raschke, el hecho de que los movimientos se caracterizan por el uso de formas o repertorios de acción variables y de tipo muy diverso. Pero no es menos cierto que esencialmente -en el sentido que por eso son movimientos sociales- utilizan formas de acción que sobrepasan, y a veces incluso cuestionan, las acciones más formales y convencionales. Dicho en otras palabras, sus formas de expresión no son las propias de los actores políticos institucionalizados (grupos de presión, sindicatos, ONG, etc.). La de los movimientos sociales es fundamentalmente una acción informal, no institucionalizada. En palabras de Sidney Tarrow (1997, p. 19), es una acción colectiva contenciosa, esto es,
«una acción colectiva utilizada por gente que carece de acceso regular a las instituciones, que actúa en nombre de reivindicaciones nuevas o no aceptadas y que se conduce de un modo que constituye una amenaza fundamental para otros».
En segundo lugar, se debería especificar también la existencia de diferencias no menores dentro del concepto de movimientos sociales. Existen, por ejemplo, movimientos que tienen reivindicaciones que afectan a la parte económica o política de una sociedad. Otros movimientos atienden a cuestiones culturales. En otro nivel, algunos de estos movimientos pretenden cambios sustanciales -que transforman las instituciones y estructuras de una sociedad-, mientras las reivindicaciones de otros movimientos pretenden modificar aspectos concretos de una sociedad sin modificar ni instituciones ni estructuras sociales. Finalmente existen también formas de movimiento social cuyas reivindicaciones son casi exclusivamente contra movimientos sociales previos.
Así, en los siguientes epígrafes se atenderá a estos dos rasgos a fin de poder ofrecer una definición más exhaustiva y comprensiva de los movimientos sociales.