3. Los movimientos sociales: ¿qué son?, ¿por qué estudiarlos?, ¿cómo estudiarlos?

3.1. Primeras aproximaciones a la definición de los movimientos sociales

3.1.2. La acción colectiva contenciosa

La acción colectiva es propia del comportamiento humano en sus distintas facetas. Puede adoptar formas diversas: esporádica o continuada, disruptiva o institucionalizada, deportiva, cultural o política.  Algunas veces esta acción colectiva la producen grupos que desafían a las autoridades políticas en nombre de reivindicaciones nuevas o entendidas como tal. Este tipo de acción colectiva que desafía a las autoridades se la conoce como acción colectiva contenciosa, o transgresiva. No es nada excepcional. El hecho de protestar frente y contra las autoridades es ciertamente habitual tanto en las sociedades actuales como también desde un punto vista histórico.

Los movimientos sociales son uno de los actores que utiliza la acción colectiva contenciosa. Tienen un corte histórico más contemporáneo y no todas las acciones colectivas ni todas las que expresan conflictos con las autoridades dan lugar a movimientos sociales. Los movimientos sociales son una creación colectiva, una invención que nace alrededor del siglo XIX para identificar acciones colectivas que dejan de ser locales para adquirir dimensiones nacionales o estatales, que pasan de temas específicos a temáticas más modulares y que tienen pautas autónomas y autoorganizadas.

¿Por qué la acción colectiva contenciosa? La acción colectiva es el principal recurso del que dispone la mayoría de la gente para enfrentarse a adversarios mejor posicionados, que es la base de los movimientos sociales. Cuando una acción genera desafíos colectivos, objetivos comunes, solidaridad y mantiene durante un tiempo prolongado la acción colectiva, entonces se convierte en lo que llamamos movimientos sociales.  Otra definición bastante consensuada de movimientos sociales es la propuesta por Sidney Tarrow (op. cit). ; los define como:

«desafíos colectivos planteados por personas que comparten objetivos comunes y solidaridad en una interacción mantenida con las elites, los oponentes y las autoridades».

La acción colectiva característica de los movimientos sociales no es cualquier acción colectiva, sino la que hemos llamado acción colectiva contenciosa. Es cierto que los propios movimientos pueden utilizar otras formas de acción colectiva menos disruptivas, pero su característica más fundamental y singular es el desafío que generan.

Esta acción colectiva contenciosa genera un conflicto.  Los sujetos, que producen otra representación de sí mismos, generan a la vez conflicto político con el fin de superar una situación que consideran injusta hacia otra mejor. Es un conflicto que, además, abre un nuevo actor político y que usualmente utiliza formas innovadoras de protesta. Por ejemplo, el sujeto que se forma en el siglo XIX y se autonarra como clase obrera, produce formas de conflicto que se inician con la creación de las sociedades de mutuo socorro y de las primeras, por tanto, asociaciones netamente obreras que inicialmente son ilegales y perseguidas por las autoridades; inventa y desarrolla la huelga y el sindicalismo como formas de conflicto, como máquinas políticas para obtener menos explotación y por tanto más derechos. Otro ejemplo: el movimiento por los derechos civiles, de los Estados Unidos de la década de los sesenta, reactualiza la desobediencia civil mediante un uso estratégico de los medios de comunicación y de la invención de repertorios de protesta innovadores -por ejemplo, las sit-in (‘sentadas’) frente a los espacios de discriminación racial- que suponen formas de conflicto, máquinas políticas para obtener menos discriminación y exclusión y más derechos.

Es importante constatar que la creación de conflicto puede y deber ser leída como el momento donde se pasa al ejercicio de un derecho sin que este forme parte de la legalidad: los obreros se declaran en huelga antes de reconocerse la huelga, las sufragistas tomaban voz política antes de reconocerse su derecho a voto, la población entraba en las cafeterías y restaurantes segregacionistas antes de que les fuera permitido, y Rosa Parks ocupó la parte del autobús que correspondía a los blancos antes de que la ley se modificara. Es importante, y eso nos lleva a un argumento que desarrollaremos líneas más abajo, el conflicto que generan los movimientos sociales, ya que ha sido extraordinariamente productivo, y siguen influenciando los movimientos sociales contemporáneos (por ejemplo, Black Lives Matter, que comenzó en 2013 para denunciar la violencia sufrida por la población negra y que tuvo gran repercusión mundial en 2021 después del asesinato de George Floyd por el agente Derek Chauvin).