3. Los movimientos sociales: ¿qué son?, ¿por qué estudiarlos?, ¿cómo estudiarlos?

3.2. ¿Por qué estudiar los movimientos sociales?

3.2.3. La productividad como inductora de cambio social

Los movimientos sociales son extraordinariamente productivos en el sentido de que son la agregación colectiva que produce más cambio social, en su sentido más extenso -esto es, cambio político, pero también cultural, de valores- y que además desarrolla esa labor con la singular disposición organizativa informal propia de los movimientos.

Efectivamente los movimientos contemporáneos han generado cambio social y lo han hecho como pocas instituciones sociales. Operan en diversos planos y su efectividad es asombrosa. Lo que conocemos como derechos sociales (derecho a la huelga, derecho al voto, derecho a la asociación, derecho a la igualdad y equidad, etc.) no son derechos otorgados por el poder, sino que son derechos arrancados al poder mediante luchas y movimientos, la mayoría de las veces mediante conflictos extendidos en el tiempo y en la geografía. En un plano más micropolítico, también su efectividad se manifiesta como productores de cambio de valores. Manuel Castells (2007), tomando como dato el Mayo del 68, un movimiento aparentemente derrotado, señala casi cuarenta años después su victoria en el plano de los valores. Dice lo siguiente:

«De ahí salieron ideas y proyectos que, andando el tiempo, marcaron la forma de pensar de la gente, sobre todo de la nueva generación que vivió el Mayo del 68 de joven y que pronto fue la generación decisiva en la sociedad. Ideas como la crítica del productivismo y por tanto el ecologismo. Valores como la emancipación de la mujer y por tanto el feminismo en toda su gama de expresión. Proyectos como la solidaridad con el Tercer Mundo y la lucha contra el imperialismo, tanto estadounidense (Vietnam) como soviético (Checoslovaquia). Críticas de la partitocracia política y por tanto la reivindicación de la democracia local. Denuncia del lavado de cerebro de los medios de comunicación de masas y por consiguiente construcción de la autonomía comunicativa, que en aquellos tiempos eran los vídeos comunitarios y sembraron las semillas de lo que después fue el espacio social de internet (…) lo fundamental fue el rechazo del principio de autoridad, del ordeno y mando, de invocar la disciplina de las instituciones de la sociedad, con la tranquilidad de conciencia de poder decir que emana de gobiernos democráticamente elegidos».

Podemos decir, de esta forma, que indagar sobre los movimientos sociales permite anticipar los desarrollos futuros de la sociedad. Generan, promueven, inducen al cambio social, que se refiere no solo a leyes o instituciones, sino también a la creación de nuevos valores, de nuevas formas de cooperación. Los movimientos sociales además de ser una de las creaciones políticas más recurrentes en la historia, y además una creación política ciertamente singular al generar otras representaciones, son a la vez inductores de una parte sustancial del desarrollo societario posterior. Investigar todo ello es también tarea ineludible en el estudio de los movimientos sociales.