4. Trazando el camino hacia la institucionalización de los movimientos sociales

4.3. Transformaciones en las agendas políticas

4.3.2. Las estrategias políticas de los movimientos sociales

Como hemos señalado anteriormente, las organizaciones de los movimientos sociales pueden elegir estratégicamente qué tipo de relación quieren mantener con el contexto institucional y qué peso quieren dar a cada una de las actividades más habituales: acciones políticas, intervención social o diálogo institucional. A grandes rasgos, podríamos identificar tres estrategias por parte de las organizaciones:

  • Una priorización de su acción en el ámbito institucional, combinando la prestación de servicios con la interlocución con las instituciones políticas de las que dependen financieramente. Este modelo está relacionado con una mayor formalización en la estructura organizativa.
  • En otras ocasiones se puede priorizar la acción política en el marco institucional, sin necesidad de renunciar a la prestación de algunos servicios y tratando de mantener el diálogo con las instituciones, por ejemplo, mediante consejos consultivos. En determinadas circunstancias, el mantenimiento de una postura continua de crítica y conflicto puede acabar rompiendo esta relación de diálogo.
  • Finalmente, encontraremos organizaciones que apuesten por la acción política fuera del contexto institucional, ubicándose en espacios alternativos. Normalmente serán organizaciones que apuesten por su independencia financiera y por un rechazo a un proceso de formalización.

Para Kriesi (2016) se produciría la institucionalización cuando los movimientos sociales han conseguido influenciar en la negociación de las políticas públicas, sin necesidad de una participación directa. Así mismo, Coll-Planas y Cruells (2017) la consideran un proceso mediante el cual se diluyen progresivamente los límites entre las instituciones y el movimiento asociativo, priorizando el diálogo, ya sea de manera conflictiva o fluida.